Entrevistado por el diario El País de España,subdirector de El Universo reitera
eluniverso.com 23.enero.12.- que si pudiera volver atrás, volvería a publicar la polémica columna de Emilio Palacio. A continuación la entrevista: El martes está previsto que un tribunal de apelaciones de Ecuador se pronuncie sobre la denuncia que el presidente Rafael Correa presentó el pasado marzo, como ciudadano particular, contra el diario El Universo por una columna aparecida en este diario de Guayaquil en febrero de 2011. El proceso, plagado de irregularidades y en el que Correa ha utilizado los recursos del Estado contra el periódico, se ha convertido en una de las causas de la libertad de expresión en el Continente. El Tribunal, que cesa en sus funciones precisamente mañana, presumiblemente ratificará la condena al pago de 40 millones de dólares y 3 años de cárcel para Emilio Palacio, autor de la columna, y tres directivos del rotativo. Uno de ellos, César Pérez (Guayaquil, 1967), hizo escala en Madrid camino de Ginebra donde expondrá el caso ante los relatores de Libertad de Expresión y de Independencia y Justicia de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Pregunta. ¿Es El Universo el chivo expiatorio de una estrategia política?
Respuesta. Es un caso emblemático, pero desgraciadamente no es el único. Correa vive en un conflicto permanente con los medios. El presidente tiene un problema con la libertad de expresión y con estas acciones busca el sometimiento de quienes no opinan como él y que sirva como ejemplo. En cualquier caso el daño ya está causado independientemente del resultado del juicio. En Ecuador ahora te lo tienes que pensar dos veces antes de decir algo y terminar en un enredo así.
P. ¿Después de reformar las instituciones del Estado queda la prensa independiente como el último bastión frente a Correa?
R. Creo que la prensa es más un obstáculo que le impide llegar a los últimos bastiones. Es un estorbo para poder controlar otros sectores del país.
P. ¿La multa millonaria y el encarcelamiento de los directivos es el mayor peligro al que se ha enfrentado El Universo en sus 90 años de historia?
R. En toda su historia, el diario ha sufrido varios cierres, sus directores han sido encarcelados y sus periodistas han sido perseguidos. Pero era durante las dictaduras militares. Eran situaciones creadas por el sable y la bayoneta. Ahora no es así. Ahora el presidente, que se dice ofendido como ciudadano particular y que como tal acudió a los tribunales, utiliza otros códigos para intimidar. Es un ataque que usa la estructura del Estado para castigar a un medio o a un periodista. Lo que está sucediendo no tiene precedentes.
P. ¿Como justifica Correa la mezcla de interés privado y recuso la estructura pública en su conflicto con la prensa?
R. Una revista publicó que este presidente está hecho de teflón porque nada se le pega. Y esa es una gran definición. Él no tiene problemas en, digamos, desdoblarse y eso no representa para él ningún problema.
P. ¿Qué van a plantear a Naciones Unidas en Ginebra?
R. Vamos a informar del caso y advertir de lo que está ocurriendo porque eventualmente son estos tribunales a los que tendremos que acudir para que se haga justicia.
P. ¿Han encontrado apoyo de sus colegas?
R. Totalmente, la prensa de Ecuador, Latinoamérica y de todo el mundo. Apoyo a la causa porque esto no se trata sólo de El Universo. [La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) publicó el lunes un informe que ilustra cómo el Gobierno ecuatoriano está “llevando a cabo una sofisticada estrategia de marginalización de toda voz independiente del poder oficial]”.
P. ¿Está dispuesto a ir a la cárcel?
R. Si me garantizan mi integridad física sí.
P. Si pudiera volver atrás ¿Volvería a publicar la columna de Emilio Palacio?
R. Si. Aún estando en desacuerdo con Palacio la volvería a publicar.
El ecuatoriano secuestrado el 27 de diciembre en Arauca fue liberado; aquí su testimonio
Colombia 18.enero.12.- “Quiero comenzar de cero”. Edwin Quilumbaquí Peralta, un comerciante ecuatoriano nacido en Otavalo, migrante en Europa desde su adolescencia, llegó a Colombia para ganarse la vida, huyendo de la crisis económica y dejando atrás a su familia. El 27 de diciembre pasado fue secuestrado, presuntamente por miembros del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el municipio de Saravena, en el departamento de Arauca, al norte de Colombia. El mismo día de su captura, la Policía trató de liberar a Quilumbaquí a través de un operativo, pero este resulto fallido; incluso, en el intento, se produjo la lamentable muerte de un miembro del cuerpo policial colombiano.
El dos de enero Quilumbaquí fue liberado por decisión de sus captores, una vez que verificaron que el ecuatoriano no tenía dinero para pagar un rescate, según consta en los testimonios recogidos por autoridades colombianas. Entonces Quilumbaquí volvió a respirar, tras contener el aliento por casi una semana. La Embajada de Ecuador realizó y sigue realizando un seguimiento estrecho al caso, llevado por la Policía Nacional de Colombia. Entrevistamos al secuestrado acerca de la experiencia por él vivida. Evitamos referencias a las circunstancias específicas de su secuestro, para no interferir en las investigaciones policiales.
¿Cómo se siente después de su liberación, después de haber permanecido secuestrado en Colombia por algunos días?
Ahora mismo me siento con ganas de vivir; quiero dejar todo atrás, ser una nueva persona. Quiero vivir para mi familia, porque no valoramos lo que tenemos, hasta que enfrentamos estas cosas. Son errores, y cometemos de estos muchos. Antes de que pase esto estaba casi en separación con mi esposa y con mi hijo. Y todo esto me hizo pensar muchas cosas, reflexionar muchas cosas. No valoraba todo lo que tenía. Ahora quiero comenzar de cero con mi familia y vivir para ellos, con la gracia de Dios.
¿Ya ha podido hablar con su familia y verla, para compartir su alegría?
Mi esposa ahora mismo está en España, en Barcelona, con mi hijo. Yo casi toda mi vida he vivido en Europa, desde los 15 años, pero como allá las cosas van mal he venido a probar y a ver si se hace algo, porque allá la vida está dura; no es como antes, la economía está mal, no da para vivir. Vine a buscarme la vida acá; nunca pensé que me iba a pasar esto. Ahora pienso regresarme allá otra vez, porque con esto que me ha pasado no me siento tranquilo.
¿Cuáles fueron sus mayores temores y cómo mantuvo el ánimo durante el secuestro?
Yo he tenido una vida dura desde niño. He luchado mucho en la vida. Pero hasta las peores cosas parecían hermosas cuando estaba secuestrado. La vida ahí es como un infierno. Nunca pensé en que podría regresar. Todo el tiempo pensé: en cualquier momento me pegan un tiro y quedo botado en ese lugar, como ha pasado muchas veces, con mucha gente. En esos momentos me acordé de mi familia, de mi hijo, que justo el día 25 (de diciembre) me había llamado, había entrado al buzón y había dejado un mensaje. “No le hablé”, me decía. “¿Será que algún día lo vuelvo a abrazar, a ver”. Y tengo a mi madre, que es solita. Me dije: “algún día regresaré a ver a mi viejita”. Usted se acuerda de toda su vida ahí, de todo su trayecto; hasta las cosas más tristes que ha pasado, le parecen hermosas en ese momento. No puedo decir que me han maltratado físicamente, pero sicológicamente uno queda marcado. Esto no lo podré olvidar. Es un recuerdo negro.
¿Cómo fue el momento de su liberación?
Después de que me dijeron que me podía ir, salí corriendo. Estaba oscuro, era de noche. De alegría lloré. Llamé a mi mamá. Le dije que ya no se preocupe más. Ella estaba llorando. Es mayor, y estaba muy triste. Yo tenía miedo que le pase algo, porque es enferma. Luego hablé con mi esposa.